Desde que llegó el punk al Ecuador, los punkeros se han visto obligados a crear su espacio. Ellos se lo inventaron y dentro de él se movieron. Poco a poco la cultura se clavó firme en la sociedad y crecieron sus seguidores. Sin embargo, los estereotipos se marcaron y estos han hecho que la gente asocie punk con rebeldía, mala educación o drogas, lo cual ha suscitado un rechazo en ciertas personas. Ser punk es vivir punk, y es por esto que las bandas prefieren hacer sus conciertos en lugares pequeños, no tan pintorescos y sobretodo sencillos, pues no hay porqué alardear. Ellos solo tocan para la gente y para ellos mismos, y buscan que el público asista porque realmente quiere escuchar música, no farandulear o ser parte de la masa.
Sin embargo, aparece el lado negativo, estos lugares suelen ser recónditos y se sitúan en lugares poco transitados. Y esos sitios para el punto de vista de algunos adultos son peligrosos o incluso denigrantes. Es por eso que no permiten que sus hijos asistan o crean un concepto acerca del mundo punk, cuando realmente no lo conocen. O me dirán que jamás han escuchado la frase "no vayan a tal lugar, porque allá hay gente fea y tú no puedes meterte en ese mundo horrible". O algo por el estilo. Siempre sacan una conclusión basada en los estereotipos.
La vestimenta es otro factor. Como algunas personas se dejan llevar por las apariencias al ver tipos con tatuajes, cabello pintado, peinados extraños, vestidos de negro y con pirámides por todos lados se asustan y de inmediato piensan que son malas personas o vandálicos. Pero a los punks estos no les interesa... es más, les da igual lo que piensen los demás de ellos. Pero desde afuera la discriminación y segregación es notoria. Y eso atenta contra los derechos humanos. Todos somos iguales ante la ley y no somos menos porque creamos en algo distinto o por la música que escuchemos o por las cosas que poseamos. Nadie es el dinero que tiene, las cosas que posee, su trabajo o peor aún su vestimenta.
Pese a esta mentalidad poco sustentada, el punk se hizo tan fuerte que se volvió una cultura, y por serlo, como lo dice la Ley Orgánica de la Cultura, debería respetarse y tomarse en cuenta. Mas no todas las culturas están incluidas, y al parecer el punk se quedó con un pie adentro y otro afuera. Si bien la discriminación ha disminuido un poco, esta cultura no recibe fondos fiscales y tampoco es promovida para su desarrollo notable. Hablamos de una cultura que por sí sola ha salido adelante. Ningún marco legal la ha empujado.
Aparte, los "nuevos espacios", la adecuación y recuperación de los ya existentes, tampoco aparece en el mundo punk, en donde cada banda debe buscar su lugar y adecuarse como pueda. Los recursos para la difusión y promoción de la cultura tampoco parece llegar, y eso la segrega. Sí. Concientemente lo hace.
Es muy válido el punto de la educación, pues si en ella se enseña la realidad de cada cultura, las mentes jóvenes crecerían con otro concepto. Aunque los adultos también lo necesitan, y más urgentemente, pues ellos vivieron en una época donde las filosofías de vida eran totalmente disímiles.
La Ley Orgánica tiene un buen fondo, una buena intención y un buen propósito, ya que coloca a todos las culturas por iguales y valora mucho sus diferencias y lo que puedan aportar a la sociedad. Sin embargo, debería revisarse para lograr que ninguna cultura se quede fuera de ella, ya que en este mundo todas nos ayudan a crecer. Y no hay nada mejor que conocer diferentes formas de vida y pensamiento. Esa es una vía segura hacia el éxito.
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